Dia 1. Parte(II): Topkapi, el Gran Bazar y cena en…el Beyti
Después de la comida con vistas (al Bósforo, en una soleada tarde) proseguimos la tourné por el fabuloso Palacio de Topkapi. Nos quedamos antes del condumio visitando el museo donde exponen las reliquias sagradas para los musulmanes: desde un diente del Profeta o una impresión de su huella, hasta partes de una columna de la Kaaba o incluso el brazo de un santo cristiano, no recuerdo ahora cual (ya sabeis que mi fuerte no son los santos precisamente).
La gente pasa con veneración y se maravilla con lo expuesto casi tanto como en las salas colindantes observando parte del impresionante tesoro Otomano: presentes de los embajadores, joyas y accesorios personales de los Sultanes y familias…una cosa pa marearse. La reanudación nos lleva a las dependencias del harem de Palacio, un ala del mismo destinada al alojo de las odaliscas, las favoritas -Si no recuerdo mal, eran aquéllas que le daban al Sultán un hijo varón, no?- y pendiente de todas, la Sultana, o sea, la madre del Sultán.
Mimosín nos cuenta y nos enseña cada una de las dependencias y prudentemente nos quiere deshacer el lío de conceptos y prejuicios que traemos desde Occidente: que no son “moros” -o sea, ni Magrebíes ni Árabes-, que son Otomanos, descendientes de Atila y Ghengis Khan; que son musulmanes pero Turquía es una República laica, que son Europeos en cuanto a ubicación y pensamiento, al menos buena parte de ellos, pero se ve que son un pueblo orgulloso de su pasado…Coño! Razones no les faltan. Buena gente este Mimosín…se está enrrollando. Mañana en el bus se ha ganado rezar el Angelus con nosotros.
El harem queda visto con exhaustividad y marchamos hacia la locura: el Gran Bazar. A estas alturas, los chicharrones dábamos dinero por siestecita/copita/descanso en el hotelazo… pero no era el caso de las chicharronas, así que no hubo más opción que mamar y lidiar el toro de las compras…las compras…por dios, qué mareo de compras!: por más que me concentro y me digo la teoría -no hay que tener prisa, si te invitan pasa, no te fijes en lo que te quieres llevar del tirón, regatea con uno para ver cuando te echa y ver a partir de qué precio no le interesas y así pelearte con el siguiente…-, al final mierda joía, o sea, un desastre: compro en el primer sitio que encuentro, me cabreo con la rubia porque se cabrea al verme comprar, nos ponemos a dar vueltas buscando la oferta del siglo, nos perdemos por ese laberinto de calles y contracalles, no encontramos la oferta del siglo, encontramos a chicharrones dando las mismas vueltas que nosotros y con el mismo careto…menos Alexis que se ha pillado un tabardo de piel tela de chulo por naimenos…¡Que crack!
Aunque Macarena nos da la tarjeta del sitio y nos dice que está al volver la esquina no lo encontramos…qué mareo. Para cuando los volvemos a ver, 15′ más tarde y en la puerta de la tienda -Niño! El de la tienda le hace un arreglo de las mangas del chaquetón que se compró EN 15 MINUTOS!!-, yo ya no tengo ganas de mirar nada ni ánimo como para pensar en salir victorioso de un regateo con el turco de la tienda, seguramente hambriento de carne fresca de guiri…pasamos y seguimos deambulando hasta que llega la hora de la recogida. Menos mal. Vaya desastre….la próxima vez quizás.
Volvemos con ganas al hotel y nos da tiempo a un descansito, corto pero agradecido, antes de volver a ponernos en marcha para la cena. Mimosín nos asegura que vamos a cenar en un gran restaurante y que vamos a probar una de las delicatessen turcas: el kebab relleno de pistachos: no se equivovó.
El Beyti estaba lejos, en el barrio de Florya (en las cercanías del aeropuerto), pero la verdad es que mereció la pena: un sitio de lo más agradable, muy elegante pero sin ostentaciones y con un ambiente…relajante diría yo. Nos ubicaron en un reservado y nos sentamos en varias mesas los unos muy cerquita de los otros. Del menú recuerdo el kebab que lo pusieron variado -döner kebab que es el que conocemos más aquí, el şiş Kebab o en trozos, como una brocheta y el ¿Izgara Köfte? Puede que sea ese el de cordero picado con la variante de los pistachos- todo aliñado con sus entrantes y acompañamientos.
Esas criaturas no pararon de sacarnos carne calentita, trozo a trozo , hasta que casi reventamos…¡Qué buenísima! Después del viaje he podido comprobar que fuímos al mejor de los restaurantes para comer kebab por lo que dice el personal por la web: la verdad es que para un servidor fué la mejor noche -Sin desmerecer el maravilloso espectáculo de la última cena XDDD, de la que ya hablaremos en otro momento-.
Para terminar, unos pastelillos de esos light que hacen estas gentes a base de miel, hojaldre y frutos secos (Baklava, Dürüm, Şekerpare…) y un par de tartitas de cumpleaños para empujar (vaya a ser que nos tengamos que levantar de madrugada con el vacío en la tripa…): las de Maria Angustias, la media naranja de Desiderio y la de Estrella, la media de Antonio…Antonio…mi héroe en la noche de la danza del vientre…ya habrá tiempo de entretenerse, pero hoy ya no.
Saludos chicharrones.
Dia 1: Palizón por el hipódromo, Mezquita azul, Topkapi y más…(I)
No hemos dormido nada. Anoche, tras la digestión de los chicharrones a 10000 pies de altura aterrizamos sobre las 00:00h y cuando nos fuimos a empiltrar en el hotel -Vaya peaso de hotel, niño!- eran las 03:00.
El guía parece enrrollado pero se empeña en que salgamos a las 08:30 y nos va a matar. Ha dicho su nombre, su alias para que no tengamos problemas en llamarlo (Timi) pero nosotros ya lo hemos bautizado: el guía se llama Mimosín, con dos cojones.
Pues bien: Mimosín hace que partamos a las 08:45 y comencemos la tourné por el Estambul más histórico. En la zona del antiguo hipódromo nos enseña algo curioso, porque ya lo echamos en falta en otro de los viajes: en Egipto ante la entrada del templo de Luxor faltaba uno de los obeliscos que fue birlado por los Romanos y que ahora vemos ante nuestros ojos: plantado en Bizancio y un poco recortado por la base pero espléndido.
Seguimos hacia la mezquita del sultán Ahmedt, impresionante edificación que según nos cuenta Mimosín es copia de la más grande, Santa Sofía, iglesia ortodoxa que maravilló tanto a los otomanos que cuando conquistaron Bizancio respetaron incluso su interior sirviendo además de modelo para la construcción de todas las mezquitas de Istanbul y derredores.
Antes de entrar, Paco, Alexis, el cuñao y algún otro (y ottrra) se han calentado por dentro un poquillo, no fuera a ser que les diera el repelús en un sitio tan grande. Creo que al menos, si no el frío habrán perdido sensibilidad suficiente en las narices como para ignorar el leve toque de olor que surge al descalzarse el personal.
Tras la mezquita, nos dirigimos al Palacio de Topkapi, una maravilla al más puro estilo oriental: harenes, hamanes, joyas increibles, reliquias religiosas…en una enorme extensión de terreno, creo que nos dijeron algo como 500 Ha. Hemos comido allí mismo pues tienen habilitada, dada la extensión de la visita, una zona de restauración donde el fatigado turista puede reponer fuerzas. Nosotros hemos comido unos entremeses turcos, pastel de carne, kebab de cordero y pastelillos árabes…muy abundante y sabroso al menos para mí, que melocomotó.
Concluyo esta primera parte del primer día con un ejemplo de las cosas raras que se pueden ver por allí: con la pechá de comer que te ponen y vaya mierda de mantel, vaya mierda de mesa y vaya mierda de sillas que te encuentras por la calle…que gente más rara esta gente.
Hasta la próxima, chicharrones.
Tiembla, Estambul…
Venga que a las 17:0 es el checking y todavía no está facturado el material, aunque creo que nos lo vamos a llevar puesto…
Bye Sevilla, hasta el martes
Hello world!
Welcome to WordPress.com. This is your first post. Edit or delete it and start blogging!



Hablan los chicharrones